Motín de los conejillos de indias: Los europeos se hartan del “Experimento de la UE”

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24/05/2014 by Don Quijones

Si las recientes encuestas tienen algún sentido, parece que los pueblos de Europa están finalmente haciendo retroceder al Superestado Europeo. Habiéndose cansado de ser tratados como ratas de laboratorio para un disfuncional experimento económico y político, una gran minoría de europeos parecen estar empeñados en votar por los partidos euroescépticos en las próximas elecciones europeas.

La perspectiva está causando nerviosismo no sólo entre los grandes y reaccionarios peces gordos de Bruselas, sino también entre muchos de los principales partidos políticos de Europa, cuyo oligopolio sobre el poder politico afronta una grave amenaza por primera vez en décadas. Cálculos del think tank Open Europe sugieren que los escépticos de línea dura podrían ganar no menos de 218 de los 751 escaños disponibles en el Parlamento Europeo.

En el Reino Unido, la agrupación más pro-europea en Westminster, (los demócratas liberales) está a punto de ver su representación en el Parlamento Europeo completamente diezmada. De hecho, tan amenazados se sintieron los tres grandes partidos por el United Kingdom Independence Party de Nigel Farage (UKip), que juntaron sus fuerzas para atacar a la amenaza, tachándolo como “Euracist”, una ingeniosa combinación de las dos palabras ” Europa “y” racista ” .

Cuando menos, el episodio sirvió como un oportuno recordatorio de cómo de atontados se han vuelto los habitantes de Westminster. Pues no sólo su ultimo cita jugosa implica que los europeos son ahora una raza unificada común -la antropología claramente no es el punto fuerte de la casta política del Reino Unido- sino que también sugiere que el partido de Farage es en realidad “racista” hacia todos los miembros de esta nueva raza, incluyendo, es de suponer, a los británicos mismos.

En pocas palabras, el acto huele a desesperación despiadada. Y en ninguna parte el hedor es tan fuerte como en el diez de Downing Street, cuyo titular, David Cameron, ha sugerido incluso que renunciaría si no puede cumplir con su promesa de celebrar un referéndum sobre la adhesión de Gran Bretaña después de la próxima elección general. Aceptó que los votantes pudieran sentirse “escépticos” acerca de su promesa, pero insistió: “Yo no continuaría como primer ministro, a menos que pueda garantizarse absolutamente que este referéndum seguirá adelante sobre la base de “o dentro o fuera”.

El problema para Cameron y, por extensión, su partido, es que la mayoría de las personas, incluso muchos de los acérrimos votantes conservadores, ya no le creen. Los votantes tipo “ese perro no me vuelve a morder” aún recuerdan su “férrea” promesa mientras estaban en la oposición de celebrar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa, un compromiso que resultó ser no del todo tan férreo, una vez estuviera en el gobierno. En resumen, un número creciente de votantes del Reino Unido ya no cree que alguno de los tres partidos mayoritarios ofrezca una protección real contra los planes de la UE de lograr un dominio de pleno espectro del continente. Y no es sólo en el Reino Unido: en todo el continente los votantes están buscando fuera de los márgenes alternativas al tecnocrático y autoritario modelo de gobierno de Bruselas.

” Populistas”, “Extremistas” y “Euracistas”

En Francia, el Frente Nacional de Marie Le Pen está en camino de humillar a los socialistas de François Hollande en las elecciones europeas, cuando las últimas encuestas sugieren que su partido podría ganar tanto como el 24 por ciento de los votos, cuatro puntos porcentuales más que los socialistas de champán y caviar de Hollande. En los Países Bajos el Partido de la Libertad holandés de Gert Wilders espera desempeñarse igual de bien y prepara el escenario para un bloque parlamentario de extrema derecha de los 38 diputados (MEPs) de al menos siete países, con el Partido Liberal de Austria, el Belga Vlaams Belang, el Italiano Lega Nord, el Partido Nacional Eslovaco y los Demócratas Suecos ensamblando los números.

En cuanto a los partidos radicales de izquierda de Europa, ellos también esperan obtener una mayor presencia en el Parlamento Europeo, principalmente a través de grandes éxitos en el sur de Europa, tan golpeado por la austeridad. Liderando la carga está el partido de Syriza de Alex Tsipras que actualmente encabeza las encuestas griegas. En Portugal, las encuestas pronostican actualmente un arrastre del 20 por ciento para la extrema izquierda de los partidos del centro, mientras que en España la Izquierda Plural, cuyo mayor componente es la coalición dirigida por los comunistas de Izquierda Unida, tiene la esperanza de reunir más del 10 por ciento de los escaños en las elecciones del 25 de mayo.

Estos son los así llamados “populistas”, “extremistas” y “euracistas” que se unirán a la pelea en Bruselas una vez que el polvo se haya asentado tras las elecciones. ¡Y ciertamente promete ser una buena refriega! De un lado estará la rebelde coalición de la extrema derecha y los grupos nacionalistas, a quienes les gustaría nada menos que torpedear la fragata Europea de una vez por todas –al mismo tiempo que sin duda compartir las giras gastando fondos públicos que vienen con una vida política en Bruselas. En el otro lado del pasillo habrá un variopinto grupo de partidos de izquierda decidido a ponerle fin al fetiche de la UE de las medidas de austeridad y los rescates bancarios.

Ningún Gran Cambio
Naturalmente, todo esto hará mucho más entretenido el teatro político en Bruselas. Pero, ¿habrá realmente una diferencia significativa en términos de gobernación? Por desgracia, la respuesta es probablemente no por la sencilla razón de que el Parlamento Europeo tiene muy poco poder o influencia.

Al igual que un eunuco de la corte, el Parlamento fue neutralizado efectivamente al nacer. Dicho de una manera más simple, su principal misión en la vida es dar la absolutamente engañosa impresión de que la democracia existe realmente en la UE. En realidad, el Parlamento no puede estar por encima de la Comisión de la UE, y ni puede siquiera modificar su presupuesto línea por línea. No puede iniciar una legislación y no tiene absolutamente nada que decir en asuntos política exterior.

El Parlamento Europeo no tiene ni siquiera poder para hacerles cumplir su palabra a los miembros individuales de la Comisión. A lo sumo, puede anular toda la rama del ejecutivo, lo que solo ha hecho una vez en su vida (en el año 1999) cuando, gracias a las filtraciones del miembro de la comisión Paul Van Boetenin, el Parlamento se enteró de irregularidades, fraude y mala administración dentro de la Comisión.

El poder real en Bruselas reside en la Comisión Europea, el Consejo Europeo de los dirigentes nacionales y el Eurogrupo de los ministros de finanzas, tres instituciones no elegidas que no están sujetas a prácticamente ningún control o balance democrático.

Un nuevo Parlamento, una nueva Comisión
La primera prueba que probablemente afrontará el nuevo parlamento será seleccionar al presidente de la Comisión Europea. El órgano ejecutivo de la UE se elegirá por primera vez de acuerdo a las disposiciones del Tratado de 2009 de Lisboa, que establece que el Consejo Europeo de los líderes de la UE designa al candidato ” teniendo en cuenta las elecciones del Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas”. Lo cual no garantiza de ninguna manera que los “representantes” elegidos del pueblo tengan realmente una voz directa en la selección.

Pero incluso si lo hacen, lo más probable es que las opciones disponibles no ofrezcan ningún tipo de cambio significativo en la dirección de la política de la UE. Ciertamente la lista de candidatos se lee como un quién es quién de la política y la burocracia del establecimiento europeo. Los dos favoritos para el puesto son Martin Schultz, el barbudo alemán socialdemócrata golpea-mesas, quien actualmente se desempeña como presidente del Parlamento Europeo; y Jean Claude Juncker, ex primer ministro de Luxemburgo, quien en el 2011, como presidente del Eurogrupo, dijo la famosa frase “cuando las cosas se ponen difíciles tienes que mentir.”

En la lista también está la actual jefa del FMI Christine Lagarde, dos primeros ministros italianos fallidos (Mario Monti y Enrico Letta), el actual ministro de España de Economía (y ex banquero de Lehman Brothers), Luis de Guindos, y el ex primer ministro español José Luis Zapatero. De acuerdo, la lista incluye por supuesto un puñado de individuos menos comprometidos, como Alexis Tsipras y la representante de 27 años del Partido Pirata Sueco Amelia Andersdotter. Sin embargo, como el propio sitio web de la UE sostiene, sus posibilidades de ser seleccionados son patéticamente leves.

Si hay alguna cosa que los últimos cinco años de gestión europea de la crisis (si así se la puede denominar) ha demostrado, es que la UE, como el difunto Maggie T, no está para dar un revolverse. Como el actual presidente de la Comisión José Manuel Barroso ha repetido una y otra vez, no hay un plan B en la agenda de Bruselas. Como tal, se puede esperar que cualesquiera sean los cambios que se produzcan serán, como mucho, de naturaleza cosmética. Y si bien puede haber más bravatas, charlatanería y drama en el Parlamento y el furioso sellado de las nuevas leyes y regulaciones de la UE puede frenarse un poco, el poder real permanecerá en las mismas manos, y los dueños de esas manos están decididos a que el experimento continue, sean las que sean las consecuencias.

Como escribí en “Muerte por mil cortes: el asesinato silencioso de la democracia europea“, hasta el momento la élite europea ha explotado magistralmente la declinación económica de Europa y la crisis de la democracia del estado-nación, así como la resultante desafección de los votantes y la apatía para consagrar un nuevo sistema de gobierno a cargo de los burócratas, banqueros, tecnócratas y cabilderos. Quizás podamos esperar que esta tendencia se acelere en 2014 mientras que los eurócratas buscan consolidar su captura del poder a través de la imposición en la UE de una amplia unión bancaria y fiscal. Una vez hecho eso, la búsqueda del santo grial de la unión política en toda regla comenzará en serio.

Sin embargo, independientemente de lo que los eurócratas puedan creer, esto no es en absoluto un hecho consumado. El Sueño Europeo es uno de los más ambiciosos (y más profundamente defectuosos) experimentos de la historia moderna en la reingeniería política, social y económica. Para que funcione necesita, cuando menos, un poco más de tiempo, del continuo pasivo cumplimiento de la mayoría de los sujetos del experimento -es decir, los 500 millones, más o menos, de ratas de laboratorio europeas cuyas vidas se busca transformar más allá de todo reconocimiento -y ciertamente no para mejorar.

Pero las ratas están finalmente abriendo los ojos ante los tortuosos planes que los científicos locos les han preparado, y un creciente número de ellos están montando un motín en el laboratorio. Las elecciones de este mayo son sólo el comienzo.

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Gracias a mi querido suegro, Francisco X, por su traducción de este articulo. Para leer mas artículos en castellano, haz clic aqui.

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